Autonomía & territorio

Somos un espacio comunitario que defiende a los pueblos del maíz, su territorio, sus semillas y su autonomía frente a las imposiciones del agronegocio y los transgénicos.

 

Comunicados

Un pensamiento integral comunitario

 

La Red en Defensa del Maíz nació en 2002, en un momento crítico para México. Un año antes se había hecho pública la contaminación transgénica del maíz campesino en Oaxaca y Puebla, revelada por los investigadores Ignacio Chapela y David Quist. Aquello confirmó una amenaza que ya se gestaba desde la firma del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad.

Frente a ese riesgo, comunidades indígenas y campesinas, organizaciones sociales, investigadores y activistas comenzaron a reunirse. Ese mismo año, más de 400 representantes participaron en el Primer Foro Nacional en Defensa del Maíz, del cual surgió formalmente la Red.

Desde entonces entendimos algo fundamental:

El maíz no es una cosa.
Defender el maíz es defender a los pueblos que lo siembran.

1. Comprender la amenaza

En los primeros años nos preguntamos:
¿Qué es un transgénico?
¿Qué riesgos implica para nuestras semillas nativas?

Comprendimos que no era un fenómeno natural, sino una tecnología de laboratorio que introducía dependencia, paquetes tecnológicos con insumos químicos y nuevas formas de control sobre la vida campesina.

Se impulsaron denuncias públicas y un monitoreo nacional: se recolectaron y analizaron muestras en 138 comunidades de 9 estados. Pero más allá del laboratorio, surgió una enseñanza profunda:

Contaminados o no, debemos seguir cuidando nuestro maíz.

2. Las semillas se defienden sembrándolas

En múltiples asambleas surgió otra pregunta:
¿Cómo cuidar las semillas?

Se discutió la idea de bancos, registros, congeladores, protección legal. Pero la conclusión colectiva fue clara:

Las semillas se defienden sembrándolas.

El maíz se fortalece en la milpa viva, en la selección ciclo con ciclo, en el intercambio comunitario. Su fuerza está en la relación entre pueblos, territorio y biodiversidad.

3. Defender el maíz es defenderlo todo

La tercera gran enseñanza fue decisiva:No se puede defender el maíz sin defender la milpa.
No se puede defender la milpa sin defender el territorio.
No se puede defender el territorio sin defender la autonomía.

La defensa se volvió integral: tierra, agua, bosque, lengua, cultura, asamblea, sistemas de cargos, economía campesina y soberanía alimentaria están entretejidos.

Por eso afirmamos:

Sembrar maíz nativo es un acto político.

Nuestra Defensa

La Red ha emitido, año tras año, comunicados y pronunciamientos denunciando:

  • La introducción de semillas transgénicas.

  • Las políticas agrícolas que debilitan los sistemas campesinos.

  • La contaminación genética y la falta del principio de precaución.

  • Las reformas legales que fragmentan y reducen la vida comunitaria.

Sostenemos que:

Todo México es centro de origen y diversidad del maíz.
No deben aceptarse transgénicos en ninguna parte del territorio nacional.

Participamos activamente en procesos como el Tribunal Permanente de los Pueblos, donde se denunció la violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía de los pueblos.

Nuestra postura jurídica es clara:
No buscamos acomodarnos en leyes que reducen nuestra vida.
Las impugnamos cuando legitiman el despojo.

De La Red

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